
Psicólogo infantil Valencia
En el tratamiento psicológico con niños, los padres juegan un papel fundamental. Su colaboración será primordial a la hora de alcanzar nuestros objetivos. El entorno familiar influye tanto en el origen como en el mantenimiento de los problemas en los niños.
Trabajar con niños en consulta resulta muy gratificante. Siempre están dispuestos a aprender y mejorar.
Nos esforzaremos al máximo para conseguir su confianza y que se sientan a gusto durante las sesiones. Esto es clave para conseguir el éxito en el tratamiento.
Mientras los niños aprenden en consulta herramientas para gestionar la frustración, autocontrol, cumplir normas, técnicas de estudio, habilidades sociales, técnicas para manejar miedos o manejo de pensamientos irracionales, entre otras, los padres reciben pautas y entrenamiento en habilidades de comunicación positiva, modificación de conducta, educación emocional, cambio de pensamiento, técnicas de control de la ansiedad, etc…
ANSIEDAD INFANTIL
Es normal que los niños experimenten miedos durante su crecimiento. Muchos de estos son evolutivos, aparecen en una edad determinada y desaparecen de forma natural.
Algunos de los miedos más comunes es a la oscuridad, a ciertos animales (perros, gatos, arañas…), a la separación del hogar o de los padres, los ladrones, etc. La forma en la que los adultos manejen esta situación ayudará a que el miedo, y por tanto, la ansiedad ligada a él, se supere o se mantenga en el tiempo.
Sin embargo, en algunos casos el nivel de miedo y ansiedad que sienten los niños es muy intenso, se alarga en el tiempo e interfieren en la vida tanto del niño como de la familia. En este caso, estaríamos hablando de algún tipo de trastorno de ansiedad infantil.
TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA
Aunque suele empezar en la adolescencia, en algunos casos puede tener su inicio en la infancia. En este caso, el niño está constantemente preocupado por multitud de situaciones, ya sean reales o imaginarias. Además, esta preocupación es muy intensa y le afecta a nivel personal, familiar y/o escolar. Algunos motivos por los que suelen sentir ansiedad es por suspender, no llevar los deberes bien hechos a clase, lo que piensen tanto sus compañeros como profesores de él o intentar hacer las cosas perfectas, entre otros).
FOBIAS
Aquí podemos hablar de fobia específica o fobia social. En ambos casos, el niño experimenta un miedo excesivo y perturbador durante un periodo de tiempo prolongado ante una situación u objeto concreto, como, por ejemplo, ir a clase o al parque, un animal, hablar en público. En algunos casos, la fobia se desarrolla después de haber vivido una situación impactante, o haber visto o escuchado como lo ha sufrido otra persona, incluso por la televisión. Como consecuencia, empieza a evitar cualquier situación relacionada con lo que le hace sentir ansiedad. Con este tipo de conductas evitativas sólo consiguen agravar el miedo.
ANSIEDAD POR SEPARACIÓN
Aunque este tipo de ansiedad es una fase normal del desarrollo del bebé, si se
extiende en el tiempo puede ocasionar un grave problema. En este caso, el niño siente una angustia muy intensa y prolongada cuando sus padres se van, ocasionando un problema de adaptación y en el núcleo familiar.
TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE
Cuando un niño acude a consulta por problemas de desobediencia que son compatibles con un trastorno negativista desafiante (patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante en el que se producen rabietas, desobediencia y enfados) la relación entre los miembros de la familia es muy tirante, cargada de agresividad y se encuentra en un estado muy deteriorado.
El niño se rebela ante los adultos, discute con ellos, desafía y no quiere cumplir órdenes. Además, molesta a otras personas intencionalmente, no admite sus errores, sino que acusa a otras personas de ellos, es colérico, susceptible y vengativo.
Muchas veces etiquetamos a estos niños como desobedientes, aunque en este caso la frecuencia, intensidad del comportamiento y su duración puede alterar, por una parte, el entorno del niño y su nivel de desarrollo, y, por otra, el entono familiar, al impedir ir a los sitios con tranquilidad. Este tipo de conductas afectan directamente a su vida académica, familiar, social y personal, y producen un deterioro significativo en la calidad de las relaciones con sus compañeros, profesores, amigos y familia.
De la misma manera, también hay casos en los que el niño no tiene hábitos de conducta instaurados como hacer sus tareas escolares, ocuparse de su aseo personal, dormir a una hora determinada. Esto afecta al buen funcionamiento familiar y, por tanto, aumenta la hostilidad en casa.
DEPRESIÓN INFANTIL
La depresión es una alteración del estado de ánimo caracterizado, principalmente, por tristeza y apatía. Surge tras la pérdida de algo significativo para el niño o por un cambio importante que implique la pérdida de reforzadores, y afecta a su desarrollo emociona, familiar, social y académico.
Es habitual confundir la sintomatología de la depresión con problemas de conducta ya que el niño se muestra más apagado, irritable, triste y sin ganas de hacer cosas que antes hacía y disfrutaba. Estos síntomas se presentan durante, al menos, dos semanas y son más frecuentes, intensos y duraderos de lo habitual
AUTOESTIMA INFANTIL
La autoestima empieza a construirse y desarrollarse a edades muy tempranas a través de las relaciones que tienen los niños con sus padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros y profesores. Para poder tener una buena autoestima es necesario aprender a confiar en las propias capacidades y aceptar los defectos.
Para ello, es necesario que el niño sienta que puede intentar hacer cosas nuevas y que, si no lo consigue, no es un fracaso, sino parte de un aprendizaje. Si, por el contrario, el niño percibe el entorno como peligroso y hostil, desarrollará distintos miedos que le dificultarán la relación con el entorno y consigo mismo. Tenderá a ser muy perfeccionista, compararse con los demás y cualquier error lo percibirá como un fracaso. En consecuencia, la visión que tendrá de sí mismo será negativo y, por tanto, tendrá una baja autoestima.
SÍNTOMAS O SEÑALES DE BAJA AUTOESTIMA
Algunas señales de que nuestro hijo puede estar teniendo una baja autoestima son:
– Se refiera a sí mismo con frases negativas, del tipo: “que tonto soy”.
– Se frustra rápidamente cuando no consigue lo que quiere.
– Es muy crítico consigo mismo. Tiene la percepción de que todo lo hace mal.
– Suele ser muy pesimista.
INSOMNIO INFANTIL
En el caso de los niños las manifestaciones más comunes de insomnio son los terrores nocturnos y las pesadillas.
En el caso de los terrores nocturnos, el niño puede tardar hasta diez minutos en
despertarse, si es que lo hace. Son episodios en los que se despierta de forma de
forma brusca en la cama o se levanta y gruta intensamente mientras experimenta una ansiedad elevada.. En todo momento el niño está dormido y puede tener gestos bruscos y tener la mirada fija.. Al despertar no suele recordar lo que ha ocurrido y, en caso de hacerlo, es un recuerdo poco elaborado. Las pesadillas, por el contrario, son episodios de sueño con ansiedad, que suele ir acompañada de movimientos bruscos que pueden despertar al niño. Al despertar la ansiedad tiende a desaparecer.
Son más frecuentes cuando el niño está ansioso o preocupado por algo. Dependiendo de la frecuencia y del nivel de alteración del sueño que suponga, puede ser más o menos perjudicial para el niño.
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