Dificultades de aprendizaje

Los trastornos del aprendizaje consisten en la falta de aptitud para adquirir, retener o usar ampliamente las habilidades específicas o la información, como consecuencia de deficiencias en la atención, la memoria o el razonamiento, y afectan a la actividad escolar.

Los niños afectados son lentos en el aprendizaje de los colores o las letras, en el desarrollo de la habilidad de contar o en la lectoescritura.

Los niños son evaluados por especialistas en aprendizaje, que les pasan una serie de pruebas académicas y de inteligencia, y los médicos pueden aplicar criterios establecidos para efectuar el diagnóstico.

El tratamiento consiste en un plan de aprendizaje adaptado a las habilidades del niño.

Diferencia con la discapacidad intelectual

Los trastornos del aprendizaje son trastornos del neurodesarrollo. Es importante destacar que son bastante distintos de la discapacidad intelectual y se dan en niños normales o incluso con alta funcionalidad intelectual.

Los trastornos del aprendizaje afectan solo ciertas funciones, mientras que en un niño con discapacidad intelectual las dificultades afectan ampliamente las funciones cognitivas.

Tipos frecuentes de trastornos del aprendizaje

Existen tres tipos principales:

Trastornos de lectura (la dislexia es el más conocido).

Trastornos de la expresión escrita.

Trastornos relacionados con las matemáticas.

Por lo tanto, los niños con trastornos del aprendizaje pueden presentar una dificultad significativa para comprender y aprender matemáticas, pero no presentarla para la lectura y la escritura, además de manejarse bien en otras materias.

Nota: Entre estos trastornos no se incluyen los problemas debidos principalmente a dificultades en la visión, la audición y la coordinación o a alteraciones emocionales, aunque estos problemas también se pueden presentar en niños con trastornos del aprendizaje.

Causas y factores de riesgo

Los niños pueden nacer con un trastorno de aprendizaje o desarrollar uno a medida que crecen.

Aunque las causas no se comprenden totalmente, incluyen anomalías en los procesos fundamentales del entendimiento, en el uso del lenguaje oral o escrito, o en el razonamiento numérico y espacial.

Las posibles causas incluyen:

Durante el embarazo

Enfermedad materna, consumo materno de sustancias tóxicas o complicaciones (por ejemplo, preeclampsia).

Durante el parto

Parto prolongado, prematuridad, bajo peso al nacer, ictericia grave o posmadurez.

Después del nacimiento

Exposición a toxinas ambientales (como el plomo), infecciones del sistema nervioso central, cánceres y sus tratamientos, desnutrición y aislamiento social grave, descuido emocional o maltrato.

Los acontecimientos traumáticos que ocurren durante la infancia, como el maltrato y el abuso, también pueden contribuir al desarrollo de estos trastornos.

Muchos niños, en especial los que presentan problemas de comportamiento, tienen un rendimiento en la escuela deficiente y son sometidos a pruebas por los pedagogos.

Sin embargo, algunos niños ocultan muy bien sus dificultades, evitando un diagnóstico y tratamiento durante mucho tiempo.

Síntomas

Los síntomas varían según la edad y el desarrollo del niño:

En niños pequeños

Son lentos para aprender los nombres de los colores o de las letras, para asignar palabras a los objetos familiares, para contar y para progresar en las habilidades iniciales del aprendizaje.

En edad escolar

Muestran retraso en la lectura y escritura. Otros síntomas pueden ser bajo nivel de atención, distracción (semejante al TDAH), problemas en el habla o el lenguaje, dificultad para comprender la información oral y memoria escasa.

Habilidades motoras

Pueden presentar dificultades en la coordinación motora fina (escritura y copia), tener una caligrafía desordenada o sostener el lápiz con torpeza.

Organización

Problemas para organizar o comenzar tareas, para volver a contar una historia en orden secuencial, o confusión con símbolos matemáticos y números.

Inicialmente, algunos niños se frustran y más tarde aparecen problemas de comportamiento, tales como distraerse fácilmente, ser hiperactivos, aislarse, o mostrar timidez o agresividad.

Cabe mencionar que los trastornos del aprendizaje y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a menudo ocurren conjuntamente.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en evaluaciones educativas, médicas y psicológicas bajo criterios establecidos. Los niños que no leen o aprenden al nivel esperado para su edad deben evaluarse.

Examen médico

Para descartar trastornos físicos (incluyendo pruebas de audición y visión) que puedan afectar al aprendizaje.

Pruebas académicas y de inteligencia

Se realizan pruebas verbales, no verbales, de lectura, escritura y habilidad matemática.

Evaluación psicológica

Para determinar si existen problemas emocionales (ansiedad, depresión) o trastornos del desarrollo (como el TDAH) que puedan coexistir o empeorar la situación. Se valora también la autoestima y la actitud hacia la escuela.

Criterios de evaluación

Se analizan las siguientes áreas para determinar si existe un trastorno:

Lectura.

Comprensión del significado del material escrito.

Ortografía.

Escritura (gramática, puntuación, claridad de ideas).

Sentido numérico (entender qué significan los números y su relación).

Razonamiento matemático.

Se considera que puede haber un trastorno del aprendizaje cuando los niños están significativamente por debajo del nivel esperado para su edad en una de estas áreas como mínimo durante 6 meses o más, a pesar del tratamiento.

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